• S.O.S Papa Primerizo!!

    Publicado el 16 16UTC junio 16UTC 2010 admin Sin comentarios aún ...

    Gracias Papa en Apuros por esta nota.

    papa

    Comienzas a tener una extraña sensación de intranquilidad. Abrumado por la responsabilidad e inquieto por los ruidos que emite el bebé, te das cuenta de que va a ser prácticamente imposible conciliar el sueño esa noche. A todo esto, hay que unir el miedo a hacer mal las cosas. Has estado un par de días en el hospital asistido por médicos y enfermeras, y ahí te sentías seguro. De repente, te sientes abandonado, estás solo ante el peligro. Menos mal que está tu mujer, que si no…

    Agobiado por los ruiditos, de repente se hace el silencio. En vez de relajarte, el silencio tiene el efecto contrario: te pones todavía más nervioso. ¿Qué está pasando? ¿Habrá dejado de respirar? ¿Se encontrará bien? Al final, me encuentro a mí mismo levantándome de la cama de un salto y corriendo a la cuna a ver si el niño está bien, si respira. Empiezas a preguntarte si vas a volver a dormir algún día antes de que tu hijo vaya a la universidad.

    Para rematar la faena, le dices a tu mujer que te despierte en la primera toma de la noche, que quieres compartirlo. Apenas has dormido 15 minutos y tu mujer te avisa de tan señalado evento. La primera comida nocturna. Te levantas entusiasmado y, después de 15 minutos mirando como un bobo a tu retoño, empiezas a librar una dura lucha con el sueño que, evidentemente, acabas perdiendo. Derrotado, le dices a tu mujer que te vas a la cama.

    Por fin consigues dormir, aunque no lo suficiente. Al día siguiente, vas contento al trabajo y con unas hermosas ojeras. Éstas serán tus compañeras de viaje durante unos meses. Eso sí, has logrado sobrevivir a la primera noche

  • Emociones de un papá primerizo

    Publicado el 11 11UTC mayo 11UTC 2010 admin Sin comentarios aún ...

  • Consejos de un papá en apuros a otros como yo.

    Publicado el 3 03UTC febrero 03UTC 2010 admin 3 comentarios

    Grcias www.yasomos2.com por esta nota

    postal_expo

    ¿Tu pareja salió y ahora te toca a ti cuidar del bebé? Tómalo con calma y sigue éstos consejos…
    Eres papá primerizo y tu esposa te pide que te hagas cargo de tu pequeño por unas horas. Con una mezcla de orgullo e inquietud, te dispones a afrontar la primera vez a solas con tu bebé.

    En muchas ocasiones, has observado a tu pareja cuidando al bebé, pero sabes que es diferente a que seas tú quien le cambie de pañal o le dé su leche. ¡No temas! si bien es cierto que es importante que tengas práctica en lo referente a las técnicas básicas de la puericultura, no es menos cierto que dejarse guiar por el instinto puede ser de gran ayuda.

    El cambio de pañal paso a paso
    ¿Sabías que las estadísticas dicen que sólo 18 de cada 100 papás cambian el pañal a sus hijos con regularidad? ¿Será que esta operación resulta tan complicada?, pues no hay nada que temer porque no es así.

    • En primer lugar, es necesario que tengas a la mano todo lo necesario para el cambio: un pañal limpio, toallitas húmedas (o agua y algodón cuando son intolerantes a las toallitas), una crema protectora para prevenir rozaduras, y pos i se requiere, una muda de ropita del bebé.

    • Y ahora practica cómo se hace: acuesta a tu pequeño sobre el cambiador y quítale la ropa. Retira el pañal sucio y limpia al bebé con un algodón mojado o bien con una toallita húmeda, realizando el movimiento desde la parte anterior de los genitales hacia el ano, con el fin de evitar posibles infecciones.

    Si usas agua, prepara una palangana junto al cambiador y utiliza una esponja suave para eliminar la suciedad. Sécalo presionando suavemente con una toalla y comprueba el estado de la piel. Si está enrojecida, aplícale un poco de crema protectora, sujetándolo por los tobillos con una mano y elevándole las piernas. Toma el pañal limpio y colócaselo debajo de las pompis, manteniendo las piernas de tu pequeño elevadas. Límpiale los restos de crema en el interior del pañal y ciérralo con las cintas adhesivas correspondientes. La holgura adecuada es la que permite que introduzcas tu dedo índice entre su pancita y el pañal.

    • No olvides crear una atmósfera agradable durante el cambio. Intenta hablarle a tu pequeño todo el tiempo de forma dulce y cuéntale qué es lo que estás haciendo. Una buena idea podría ser la de poner música relajante de fondo.

    La hora de su comida, ¡a preparar el biberón!
    • Si tu bebé se alimenta con leche materna, pero tu esposa no ha regresado para la toma, seguramente ha dejado un biberón listo.

    • Si ya toma leche de fórmula, pídele a tu pareja que te dé las cantidades exactas de agua y leche que hay que darle. Puede dejarte el biberón con agua listo y la leche separada, así solamente la mezclarías cuando le toque su toma.

    • Antes de dárselo, lávate bien las manos y comprueba la temperatura de la leche vertiendo unas gotas sobre tu muñeca, debe estar tibia. Para entibiar puedes usar un calentador eléctrico para biberón o a baño maría.

    Los trucos para que eructe
    Los bebés se sienten mejor si consiguen expulsar el aire que ha tragado durante la toma. ¿Qué debes hacer?…

    • Cárgalo y apóyalo sobre tu pecho, con la espalda recta y su cabecita escansando en tu hombro. Con tu mano libre, dale un masaje en la espalda, e intenta separar lentamente el brazo que lo sujeta hacia el exterior, desplazando ligeramente hacia fuera sus pompis. De este modo, su estómago se relaja y se facilita la expulsión de aire.

    El momento del baño
    Si te quedas a solas con tu pequeño por la noche, una buena ocasión para aumentar la confianza entre tú y tu bebé es el momento del baño. También en este caso, el secreto consiste en prepararse con anticipación.

    • La temperatura del agua debe estar entre los 36 y 38 grados.
    • Sumerge a tu pequeño en el agua gradualmente, hablándole con un tono tranquilizador.
    • Sujétalo firmemente, apoyando en su espalda y su cabeza sobre tu antebrazo. Con la mano que te queda libre, podrás lavarle el tórax, las piernas y la cara. A continuación podrás darle la vuelta, apoyándolo delicadamente sobre tu brazo y limpiarle la espalda y las pompis.
    • Después del baño, envuélvelo en una toalla, y espera unos segundos antes de destaparlo y vestirlo. La temperatura externa debe ser de alrededor de los 22 grados.

    ¡Ánimo papá! Será divertido

  • Que implica ser Padre Primerizo?

    Publicado el 16 16UTC julio 16UTC 2009 admin Sin comentarios aún ...

    Gracias web del bebe por esta nota.

    Así como las madres sufren de cambios hormonales y presentan ansiedad referente a su nuevo estado, los hombres no son la excepción, ellos también pueden ser susceptibles a esta nueva situación experimentando síntomas de embarazo, ansiedad, etc. Que en algunos casos pueden necesitar de ayuda psicológica. Las principales causas de este estado en los nuevos padres son problemas o miedos que tienen:

    Sentirse menos querido por su pareja: durante el embarazo la mujer presenta sentimientos de vulnerabilidad y estados de ánimo variables, lo cual genera inseguridad en el hombre referente a su relación de pareja que ve cambiada, como si se tratara de otra persona en muchos casos. Por tal motivo siente miedo que este cambio sea permanente y no lo pueda sobrellevar por el resto de su vida.
    Los hombre no deben agobiarse por estas dudas, este cambio en la mujer se debe a cambios hormonales generados por el embarazo, por lo que será algo pasajero y luego del parto todo volverá a la normalidad. Es en este momento en que la mujer tiene estos cambios (y ella también los percibe) cuando el hombre debe apoyarla emocionalmente, conversar mucho acerca de la nueva situación y tratar de ver el lado positivo de esta nueva situación.
    Mi esposa cree que no la entiendo: La mujer embarazada se caracteriza por su excesiva sensibilidad, es lógico que te sientas agobiado por sus repetitivas charlas acerca de sus temores, preocupaciones y miedos, sobretodo luego de un día de arduo trabajo, pero es sólo una etapa que no durará para toda la vida, así que vale la pena el esfuerzo, ella te lo agradecerá.
    Sentimiento de exclusión: en este momento la atención de amigos y familiares está centrada en la madre y el bebé, inclusive tu pareja centrará su atención en el nuevo bebé. Esta situación genera que el hombre se sienta excluido de la familia, abandonado por su esposa (que muchas veces pierde el deseo sexual) y pareciera que nadie se da cuenta que él también está haciendo su parte trabajando, participando en los preparativos, etc., generando celos que pueden ser un problema.
    El padre debe tener claro que nadie lo excluye, generalmente ellos mismos son los que se autoexcluyen; de lo contrario la hermana de la mamá también debería sentirse excluida porque todos ven por su hermana. El futuro papá debe tener presente que el bebé del que todos están pendientes también es suyo, y que en vez de competir con el bebé debe formar parte de toda la comitiva de atención para el bebé, si bien la gestación la lleva la mujer, el papá es muy importante para que la salud emotiva, de la madre y por ende del bebé, sea buena.
    Temor a presenciar el parto: un deseo que algunos futuros papás tienen y guardan para sí es “no quiero estar presente en el parto”, no se lo comentan a nadie y muchas veces terminan estando presente en el parto sólo por complacer a su esposa. Lo mejor para poder superar el temor es informándose acerca del tema, leer libros, ver videos, visitar anticipadamente la sala de partos pueden lograr menguar el temor, pero si no lo consigue no debe estar presente en el parto, en este momento la mujer necesita el apoyo de su pareja y no un manojo de nervios, más importante que estar presente durante el parto es haber acompañado el embarazo durante los 9 meses
    Mi bebé no será del sexo que quería: muchos padres prefieren que el primogénito sea varón, sueñan compartir con él muchas actividades y cuando se enteran que va a ser de otro sexo se sienten desilusionados. Lo principal en un hijo es que sea feliz y sano, ya verás como con un niño o una niña igual te vas a sentir orgulloso, y podrás compartir mucho con tus hijos, no debes dejar que el sexo del bebé empañe estos momentos, cuando nazca verás que es así.
    Mi vida cambiará: definitivamente la vida no será la misma de antes, al nacer el bebé nacerá también una responsabilidad, la vida social cambiará, el ambiente familiar, los momentos de privacidad, las finanzas, etc., pero a cambio recibirás tantos momentos gratos y nuevas experiencias que estarás dispuesto a dejar la vida de matrimonio sin hijos, por la de una familia, con todos sus problemas y satisfacciones. Un nuevo estilo de vida que te encantará.
    Siempre encontrarás soluciones o alternativas para compensar los pormenores.

  • Instrucciones fundamentales para un papá primerizo

    Publicado el 5 05UTC julio 05UTC 2009 admin 1 comentario

    Ppaor: ANDRÉS RESTREPO

    Su esposa acaba de dar a luz a su primer hijo y usted anda perdido? No se preocupe. Con estos prácticos consejos le garantizamos que va a quedar en las mismas, pero va a tomar el asunto más deportivamente.

    María Restrepo nació el 14 de enero de este año. Yo pensé, ingenuo, que ese día terminaban los nueve meses en los que había sufrido por mi inutilidad por no saber ayudarle a Ana María, mi esposa, a sobrellevar el embarazo, y le daría paso a mi papel de papá moderno, colaborador y comprometido con la crianza de nuestra primera hija.

    Pero esos días de inutilidad no terminaron porque una mamá, por más primeriza que sea, tan pronto nace su bebé queda automáticamente poseída por los espíritus de todas las mamás de la historia y de buenas a primeras sabe exactamente cómo se carga un bebé, cuándo llora por hambre, cuándo por frío o si hay que cambiarle el pañal. Por el contrario, el papá es poseído por el retardo mental y se sorprende por todo, se asusta si el bebé llora (o no llora) y llora si el bebé se asusta. Ana María carga a María en un brazo mientras la va durmiendo, le organiza la cuna con la otra mano, cuadra la cita con el pediatra por teléfono, ve las noticias y hace la cuenta mental de lo que nos hubiéramos ganado si hubiéramos comprado lotes en Mosquera. Mientras tanto yo solo la miro, sentado, ensimismado y de pronto caigo en la cuenta de que se me olvidó comprar los pañales que me había encargado por la mañana.

    Por eso estas instrucciones están dedicadas al papá primerizo. A los papás nuevos, que están solos luchando sin que nadie se acuerde de ellos, y por eso van estos humildes consejos.

    1. Como con la Selección Colombia, todo el mundo se siente autorizado para pontificar sobre lo que hay que hacer con el bebé. Y la expresión “todo el mundo” no es una exageración: a mí me regañaron por las cosas que hacía o dejaba de hacer con María. En su orden, el portero del edificio, mi mamá, mi suegra, el señor del domicilio, mi jefe (que es mamá de dos), una tía que llamó por teléfono y la cajera de Carulla. Ya el segundo día me regañaron mucho menos, gracias sobre todo a que no salí a la calle. Mi papá y mi suegro, en lugar de ayudarme, me miraban de lejos, como compadeciéndose. De allí en adelante completos extraños me han corregido la forma de cargarla, un taxista casi me baja porque le conté que una noche pasamos a María a nuestra cama pues no se dormía y en general siento que todas las señoras que me ven dándole tetero están desesperadas por llamar al Icbf para denunciarme. Al principio traté de defenderme, de explicar por qué la cargaba de determinada forma o por qué la bañábamos por la noche. Fue inútil. Soy inútil.

    Consejo: Si ya logró ponerse de acuerdo con su señora en cómo criar a su hijo, eso ya es mucha gracia. De allí en adelante el consenso es un imposible. Pregúntele a Pinto. ?

    2. Como corolario del punto anterior está la feria del diagnóstico sobrador cuando el bebé llora. Personas que no habían visto un bebé en su vida y que llevaban treinta segundos de conocer a María se despachaban, tan pronto ella emitía el menor sonido, con frases como: “Uuuuu, la niña lo que tiene es frío”, “ese llanto es de hambre, yo que le digo”, “eso fijo es que le falta sueño”. De nada sirve que usted les explique que acaba de bajarse un teterado o que se levantó de la siesta hace cinco minutos: todo el mundo siente que el papá primerizo es prácticamente un mentecato y que de no atafagarlo de indicaciones será incapaz de sobrevivir con el bebé.

    Consejo: Ni el propio bebé sabe por qué llora. Yo le he preguntado a María y en lugar de responder le da más verraquera y llora con más ganas. No trate de resolver el enigma milenario del motivo del llanto de los bebés.

    3. La vida ahora es en formato de comercial para televisión: máximo cuarenta segundos continuos. Recién nacido que se respete llorará tan pronto usted empiece una comida o se recueste a leer un libro, y ni se diga de intentar ver un partido de fútbol. María cree que el pitazo inicial del árbitro es para arrancar a llorar. Pero no pierda la esperanza: los recién nacidos nunca lloran de corrido. Se calman justo el tiempo necesario para que usted se acomode de nuevo, pegue un par de bocados o se lea dos frases y ahí sí arrancan a llorar con ganas de verdad. Lo de antes era calentamiento. Y de conversar con la señora… es mejor decidirse por el correo electrónico o de una vez revivir el telegrama: Ana María empezó a contarme el chisme de la separación de una pareja de amigos hace veinte días y ayer, cuando por fin terminamos el cuento, ya se habían reconciliado.

    Consejo: No sé. Tengo que ir a cambiar a María y ya pensaré en algo.

    4. Desde que nació María ya no salgo de la casa a hacer una visita o una vuelta sino a conquistar Occidente. Salir con María a dos cuadras parece una recreación de la Colonización Antioqueña: sale el coche cargado de bolsas, detrás va la pañalera, más atrás Ana María seguida de otra maleta, dos mulas con pertrechos y tres cargadores. Y aún no ha salido María y ya quiero devolverme. Es inútil enumerar lo que carga una pañalera, sobre todo porque ya por fuera va lo necesario para conquistar el Everest. No les cuento lo que habría hecho MacGyver si hubiera sido papá primerizo con una pañalera.

    Consejo: Prográmese como si todo quedara a dos horas en carro (no importa si es la tienda de la esquina) y llegará a sus citas como un inglés. Inglés como Francis Drake después de saquear Cartagena, pero inglés al fin.

    5. Al resto del mundo no le importa: es duro, pero es cierto. Si no quiere convertirse para sus amigos sin hijos en una especie de vendedor de Herbalife, evite contarles cada vez que los ve el día a día de su hijo. Ana María decidió contarles con lujo de detalles a todos mis amigos que yo lloro como una Magdalena cuando María me mira a los ojos y se ríe, y ya nadie nos contesta el teléfono para ir a almorzar o salir a tomarnos algo. Es que al resto del mundo la última carcajada de su hijo le importa tanto como las propiedades del Alimento Proteínico de Proteína de Soya y Suero de Leche.

    Consejo: Espere a que la reunión sea con otros papás y ahí sí desmándese a contar todas las bobadas que se le ocurran, que a cambio de eso a usted le tocará oír las de los otros papás: es un trato justo y todos tan felices. Es como una convención de Herbalife: pregúnteme cómo bajé de peso.

    6. Como ya dije, María tiene cinco meses. Es decir, no camina, pasa su día dormida en la cuna o en el coche y cuando está despierta está cargada. Y así, una niña que prácticamente no se mueve, llena en media hora el apartamento de teteros a medio tomar en el piso, pañales que inexplicablemente adornan la mesa de la sala, una media rosada de cuatro centímetros de largo encima del teléfono (¿y la otra ? ¿cómo bota una niña de meses una media? De verdad, es que hay cosas que ningún pediatra podrá nunca explicar), pero en todo caso nunca aparecerá el chupo. El problema de inseguridad en esta ciudad ya no conoce fronteras.

    Consejo: Para que la llegada del bebé no se lleve por delante su matrimonio, es importante que la pareja esté consciente de que a partir de la fecha la casa parecerá el día después de una rumba con el Tino Asprilla. Con caballos y tiros al aire.

    7. El hecho de que un bebé esté limpio, vestido y alimentado ya me parece mucha gracia. No se ponga a meterle Baby Einstein, Efecto Mozart y ejercicios de estimulación temprana a un bebé recién nacido con el argumento de que el mundo de hoy es muy competido y toda esa historia histérica. Piense que si Armandito Benedetti llegó al Congreso, ¿qué tan difícil puede ser?

    Consejo: Sin ánimo de ofender, ¿usted, papá primerizo, creció viendo novelas venezolanas a mediodía y pretende criar a su hijo con música clásica y la Teoría de la Relatividad? Yo no sé, pero a mí me da pánico que si María se vuelve demasiado inteligente decida irse de la casa a los 3 años cuando descubra que su papá, inculto y sensiblero, se pone a llorar cada vez que lo mira a los ojos y se le ríe.

  • Lactancia Paterna

    Publicado el 19 19UTC junio 19UTC 2009 admin 1 comentario

    El papá debe participar del momento de lactancia del bebé ocupando un espacio de mimos y contención familiar.

    Las comidas son momentos para compartir en familia. Cuando un bebé se alimenta también tiene que participar el papá, aportando la contención que la mamá y el niño necesitan.
    Los padres cumplen un rol fundamental luego del nacimiento del niño. Mientras la mamá se ocupa del cuidado del bebé, el papá puede colaborar ocupándose de las cuestiones sociales, con las visitas que se acercan a conocer al nuevo integrante de la familia, de las necesidades y prioridades de los hermanos, de manera que la mamá pueda atender las necesidades del pequeño y la higiene y cuidado personal. El padre debe ocupar un lugar en el entorno social del niño, estando presente desde el comienzo del amamantamiento, se aconseja que sea entre la media hora y dos horas de vida, hablando y alentando al niño a alimentarse. Ese momento es el contacto del bebé con el afuera y tiene que realizarse en el núcleo familiar.

    El niño reconoce a la mamá y al papá por separado, según el trato, los mimos y el tono de voz de ambos. Los papás se relacionan diferente con sus hijos a través de juegos más estimulantes, caricias distintas, incluso la manera de hamacarlo es distinta. Cuando el bebé está en brazos del papá, este regula la temperatura según la de su niño, por eso es frecuente que el padre tenga calor cuando lo alza.

    Tips para que el padre colabore durante el amamantamiento del bebé:

    El papá debe ayudar a que la mamá se encuentre cómoda, con buen respaldo, a través de almohadas, con una buena alineación con en el tronco y cabeza. Si la mamá se encuentra tensa, el niño no se alimenta bien.
    Puede acercarle líquido, ya que la temperatura aumenta un grado en el momento de mamar.
    Proveer a la madre con algún nutriente sano ya que al comer se produce insulina que actúa a favor de la síntesis de la leche.
    Colaborar en la tranquilidad de la madre, creando un entorno sereno.
    Ayudar en las actividades de la casa y del cuidado de los hermanos para que la mamá pueda distenderse, ya que facilita la bajada de leche.

     

    Gracias Materna por compartir la nota con nosotros!

  • Mamas Vs Papas

    Publicado el 19 19UTC junio 19UTC 2009 admin Sin comentarios aún ...

    Los hombres y las mujeres tienen maneras diferentes de encarar la paternidad y esto se refleja en cómo enfrentan los problemas que surgen día a día en casa. Mira estos consejos que te ayudarán a contar hasta diez antes de reaccionar.
     
    Aunque cueste reconocerlo, a veces el estilo de papá es más eficaz que el propio. Aquí algunas lecciones para aprender:

    Padres más arriesgados

     Los hombres son más abiertos a la aventura que las mujeres. Los padres sienten que es necesario permitir que los niños prueben cosas nuevas y se arriesguen.

     Esto no significa que van a dejar que los chicos se quemen con la hornalla o se corten un dedo, pero sí que van a dejar que el niño sienta cómo se balancea la silla en la que se pararon encima para sacar algo del estante, antes de agarrarlos y evitar que se caigan.

     Las madres, en cambio, son más protectoras. Hay algunos expertos que creen que esto se debe a que, durante el embarazo, la mujer se concentra tanto en mantenerse sana por su bebé, que incluso deja de hacer cosas un poquito más arriesgadas ellas mismas.
     
     Lo cierto es que si los chicos no experimentan ningún tipo de riesgo, esto los convertirá muy cautelosos y serán menos propensos a probar cosas nuevas. Después de todo, nadie aprende a caminar sin tropezarse.
    Consejo: Tranquila, cuando el niño esté jugando con su papá no está en peligro, él sabe lo que hace. Si cuesta mucho soportarlo, simplemente hay que mirar para otro lado. Por ejemplo, si estás en la playa y los niños están jugando con su padre en el mar, pone la reposera para el otro lado y disfruta del sol, porque si están con su papá, no les va a pasar nada.

     Confían más en sí mismos que en los expertos

    Así como los hombres se niegan a pedir direcciones cuando están perdidos y nosotras rogamos poder bajar la ventanilla para pedir ayuda, también les cuesta escuchar consejos sobre la paternidad (salvo que vengan de sus madres, por supuesto).

     Piensan que si un profesional no puede demostrarles con pruebas fácticas porqué su método es mejor, entonces es sólo cuestión de opiniones desencontradas.

     Por otro lado, las mujeres son más sensibles al qué dirán. Sienten una responsabilidad inconsciente: si hay algo malo con el chico, lo asumen como culpa propia. Tiene que ver con la típica inseguridad que acosa a todas. Las mujeres tienden a comparar más que los hombres.

     Consejo: Es bueno estar abierto al consejo de los profesionales, pero también hay que tener confianza en los propios instintos, por que a fin de cuentas, una madre es la que mejor conoce a su bebé.

     
    Ignoran los detalles
     
    ¡Peligro! ¡Tu hijo va a salir a la calle vestido por su papá! Esto significa: la remera dada vuelta con las costuras para afuera y ni empecemos con la falta de combinación de los colores.
     
    Las madres son más atentas y responsables, porque siempre tienen que cumplir con la rutina.

     Consejo: Relájate, no es para tanto. A veces es más importante pensar qué te vas a poner vos que lo que va a vestir tu bebé. Y si esto no te satisface, simplemente cuando tu hijo quede a cargo del padre, déjale el conjunto listo para ser usado.
     
     Juegan todo el día
     
    Papá es divertido y mamá me reta. Que feo tener que siempre ser la mala de la película.

     A muchos papás les resulta más fácil acercarse a sus hijos desde la diversión y el juego, mientras que las madres tienen que poner el límite, fijarse que la comida no se pase y que la mesa esté puesta.

     Consejo: Trata cambiar de roles de vez en cuando. Ser siempre la responsable no deja lugar para divertirse. Es una buena opción que algunos días de la semana cocine él, mientras que vos juegas con los niños. Si eso no se puede, de vez en cuando es mejor preparar una comida rápida, como sándwiches y así jugar con tu bebé más tiempo.

     Aunque a veces confundamos el estilo de él cómo erróneo, tenemos que entender que sólo es distinto. Si prestás atención, te darás cuenta que muchas veces su manera funciona. No significa que tengas que imitar su comportamiento, sino que aprecies las diferencias entre su trato y el tuyo. Ellos suelen tener trucos divertidos, celébralos y quizás hasta incorpóralos a tu técnica.

     

    Gracias Materna por compartir esta nota con nosotros!

  • Instrucciones para un papa primerizo

    Publicado el 19 19UTC junio 19UTC 2009 admin Sin comentarios aún ...

    padreprimerizo1

  • Papa Olvida

    Publicado el 3 03UTC junio 03UTC 2009 admin Sin comentarios aún ...

    Reflexiones de un padre con su pequeño hijo.

    Escucha, hijo: voy a decirte esto mientras duermes, una manecita metida bajo la mejilla y los rubios rizos pegados a tu frente humedecida.

    He entrado solo a tu cuarto. Hace unos minutos, mientras leía mi diario en la biblioteca, sentí una hola de remordimiento que me ahogaba. Culpable, vine junto a tu cama.

    Esto es lo que pensaba, hijo: me enojé contigo.

    Te regañé porque no te limpiaste los zapatos. Te grité porque dejaste caer algo al suelo.

    Durante el desayuno te regañé también. Volcaste las cosas. Tragaste la comida sin cuidado.

    Pusiste los codos sobre la mesa. Untaste demasiado el pan con la mantequilla. Y cuando te ibas a jugar y yo salía a tomar el tren, te volviste y me saludaste con la mano y dijiste: “¡Adiós, papito!” y yo fruncí el entrecejo y te respondí: “¡Ten erguidos los hombros!”

    Al caer la tarde todo empezó de nuevo. Al acercarme a casa te vi, de rodillas, jugando en la calle. Tenías agujeros en las medias. Te humillé ante tus amiguitos al hacerte marchar a casa delante de mí.

    Las medias son caras, y si tuvieras que comprarlas tú, serías más cuidadoso. Pensar, hijo, que un padre diga eso.

    ¿Recuerdas, más tarde, cuando yo leía en la biblioteca y entraste tímidamente, con una mirada de perseguido? Cuando levanté la vista del diario, impaciente por la interrupción, vacilaste en la puerta.

    “¿Qué quieres ahora?”, te dije bruscamente.

    Nada respondiste, pero te lanzaste en tempestuosa carrera y me echaste los brazos al cuello y me besaste, y tus bracitos me apretaron con un cariño que Dios había hecho florecer en tu corazón y que ni aun el descuido ajeno puede agostar.

    Y luego te fuiste a dormir, con breves pasitos ruidosos por la escalera.

    Bien, hijo: poco después fue cuando se me cayó el diario de las manos y entró en mí un terrible temor. ¿Qué estaba haciendo de mí la costumbre?

    La costumbre de encontrar defectos, de reprender; ésta era mi recompensa a ti por ser un niño. No era que yo no te amara; era que esperaba demasiado de ti. Y medía según la vara de mis años maduros.

    Y hay tanto de bueno y de bello y de recto en tu carácter. Ese corazoncito tuyo es grande como el sol que nace entre las colinas.

    Así lo demostraste con tu espontáneo impulso de correr a besarme esta noche. Nada más que eso importa esta noche, hijo.

    He llegado hasta tu camita en la oscuridad, y me he arrodillado, lleno de vergüenza.

    Es una pobre explicación; sé que no comprenderías estas cosas si te las dijera cuando estás despierto.

    Pero mañana seré un verdadero papito. Seré tu compañero, y sufriré cuando sufras, y reiré cuando rías. Me morderé la lengua cuando esté por pronunciar palabras impacientes. No haré más que decirme, como si fuera un ritual: “No es más que un niño, un niño pequeñito”.

    Temo haberte imaginado hombre.

    Pero al verte ahora, hijo, acurrucado, fatigado en tu camita, veo que eres un bebé todavía. Ayer estabas en los brazos de tu madre, con la cabeza en su hombro.

    He pedido demasiado, demasiado…