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Los grandes temas de esta historia
Publicado el 18 18UTC junio 18UTC 2010 Sin comentarios aún ...Por Mariel Rosciano
Toda la vida te sentiste orgullosa de ser una mina de buena conversación. Y con esto no me refiero precisamente a tu habilidad para hablar sin respirar, sino a la amplitud de temas que manejas, la cantidad de libros que chupas como esponja, etc. Pero últimamente te das cuenta de que la gente a tú alrededor ya no busca ese saber que a vos tanto te gusta compartir, sino que ahora te convertiste en una especie de animal en extinción y todos te preguntan como si te analizaran: ¿estas yendo bien al baño? ¿No comiste nada que te pueda dar gases, no? ¿Haces los ejercicios para manejar bien el periné? Como llegaste a esta situación, como permitiste que un día se conviertan en públicas tus necesidades fisiológicas… que hiciste para que esto pasara? Por más que lo analices y le des vueltas no vas a encontrar la respuesta. El simple hecho de tener una panza (con un niño adentro) hace que todo el mundo opine como si fueran expertos. Las mujeres de la familia -y del trabajo, del subte, de la calle…en fin las mujeres en general- opinarán porque sienten que tienen el derecho porque ya estuvieron allí o porque algún día van a estarlo (aunque tengan 90 años) y los hombres opinan porque alguna vez tuvieron que ¨aguantarse¨ a una mina embarazada (sea esposa, tía, vecina o conocida). El caso es que de repente te encontras hablando con toda naturalidad de estos temas y descubrís que no es tan grave como parecía, siempre y cuando cuentes con la ayuda de alguna amiga soltera y con ganas de hablar de otros temas que te hagan olvidar por un rato que otra vez te estas haciendo pis.
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