• La amistad en los niños.

    Publicado el 16 16UTC agosto 16UTC 2010 admin Sin comentarios aún ...

    Gracias Kinder Blog por la nota.

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    Todas las personas, en especial los niños, necesitamos amigos. No importa cuán extrovertidos, tímidos o independientes seamos. La forma como alentamos a nuestros hijos a conocer a otros y a interactuar entre ellos, determinará parte de los resultados en el momento en que estén listos para tomar su lugar en el mundo, fuera de la familia. Hacer amigos no es simple; es el resultado de un complicado proceso que involucra habilidades sociales que perdurarán toda la vida. Disfrutar de la compañía de los amigos es una de las buenas cosas que tiene la vida, pero como casi todo, necesita de aprendizaje.

    Cuando somos pequeños, la amistad se centra en juegos comunes y reciprocidades específicas. Más adelante, la visión de los niños sobre sus amigos se centra en comprensión mutua, lealtad y confianza. También esperan pasar tiempo con sus amigos y compartir intereses pues se divierten entre ellos, disfrutan de las mismas actividades y se preocupan unos por otros. Lo esencial en la amistad es la reciprocidad, dar y recibir en cada instante, y comprometerse con individuos que se ven a sí mismos como iguales. La interacción entre amigos descansa en la igualdad de poderes, a diferencia de la interacción entre niños y adultos.

    Hacer amigos es natural en la mayoría de niños y adultos. Entre otras cosas, requiere un poco de buena voluntad y algo de experiencia. Nosotros los papás tenemos un rol importante en el desarrollo de las habilidades sociales de nuestros hijos, al igual que en muchas otras áreas. Tener padres cariñosos que brindan apoyo y logran que sus hijos se sientan queridos y seguros, es muy importante para su desarrollo social.

    Cuando nuestros hijos tengan dificultades con un amigo, resistamos la necesidad de entrometernos en el asunto demasiado pronto. Los amigos suelen enfrentarse a riñas y peleas mucho más seguido que los que no son amigos, así que aprender a negociar las dificultades es una habilidad importante.

    Algunas actividades promueven más desarrollo social que otras. Por ejemplo, quedarse en casa en una habitación llena de juguetes no es la mejor manera de intentar hacer amigos. Más bien, llevar a nuestros hijos a un parque cercano puede brindar la posibilidad de que conozcan a otros niños, al igual que invitar a diferentes compañeritos a jugar.

    Los adultos sabemos que demora años aprender a lidiar con los amigos, hacer nuevos y conservar los que tenemos. Pero también sabemos lo valiosos que son en nuestras vidas. Por ello, es necesario apoyar a nuestros hijos en desarrollar sus propias habilidades sociales. Brindarles oportunidades para que se diviertan, les permite establecer lazos y vínculos importantes, al mismo tiempo que les ayudará a sentir seguridad y confianza cuando deban enfrentar nuevos ambientes y lugares.

  • Carta de un niño a su Madre.

    Publicado el 12 12UTC junio 12UTC 2010 admin Sin comentarios aún ...

    No me grites.
    Te respeto menos cuando lo haces.
    Y me enseñas a gritar a mí también y yo no quiero hacerlo. 

    Trátame con amabilidad y
    cordialidad igual que a tus amigos.
    Que seamos familia, no significa que no
    podamos ser amigos. 

    Si hago algo malo, no me preguntes
    por qué lo hice.
    A veces, ni yo mismo lo sé. 

    No digas mentiras delante de mí, ni
    me pidas que las diga por tí(aunque sea
    para sacarte de un apuro).
    Haces que pierda la fe en lo que dices y me siento mal.
     
    Cuando te equivoques en algo,
    admítelo.
    Mejorará mi opinión de ti y me enseñarás a
    admitir también mis errores. 

    No me compares con nadie,
    especialmente con mis hermanos.
    Si me haces parecer mejor que los demás,
    alguien va a sufrir (y si me haces parecer peor,
    seré yo quién sufra).  

    Déjame valerme por mí mismo.
    Si tú lo haces todo por mí, yo no podré aprender.
     
    No me des siempre órdenes.
    Si en vez de ordenarme hacer algo, me lo
    pidieras, lo haría más rápido y más a gusto. 

    No cambies de opinión tan a menudo
    sobre lo que debo hacer.
    Decide y mantén esa posición.

    Cumple las promesas, buenas o malas.
    Si me prometes un premio, dámelo, pero
    también si es un castigo. 

    Trata de comprenderme y ayudarme.
    Cuando te cuente un problema no me digas:
    “eso no tiene importancia…” porque para mí sí la tiene. 

    No me digas que haga algo que tú no haces.
    Yo aprenderé y haré siempre lo que tú hagas,
    aunque no me lo digas. Pero nunca haré lo que
    tú digas y no hagas. 

    No me des todo lo que te pido.
    A veces, sólo pido para ver cuánto puedo recibir. 

    Quiéreme y dímelo
    A mí me gusta oírtelo decir, aunque tú no creas
    necesario decírmelo.

  • Un niño, una maestra, un unico codigo.

    Publicado el 3 03UTC mayo 03UTC 2010 admin Sin comentarios aún ...

    maestraNuestros niños no son los de antes.
    Han cambiado los juguetes de madera por sofisticados juegos de luces y sonidos, con tan solo tocar una tecla aparece un mundo fantástico de la electrónica.

    Las maestras no son las de antes fotocopian, amplian, pegan papeles con texturas maravillosas, con solo mezclar agua y yeso reconstruyen huellas de animales prehistóricos.

    Pero hay cosas que no cambian, que el tiempo y los años respetan.
    La mirada de un niño de la mano de su maestra y el contacto silencioso, cálido, son signos entrañables de un código único, de un sentimiento profundo de amistad.

    Un niño y su maestra son capaces de todo.
    Pueden pasar horas juntos escuchando canciones, resolviendo problemas con tapas y palitos o simplemente jugando con la imaginación. Pueden descubrir los más grandes inventos e intentar salvar al mundo plantando un árbol.

    No son las niñas ni los niños de antes Las maestras ni los maestros de antes El mundo no es el de antes.

    Pero hay que cosas que no cambian, la capacidad de asombro, la fuerza de la naturaleza, la mirada de un niño y el cariño de un docente que se entrega sin condiciones, día a día, que sueñan y trabajan juntos por un mundo mejor, con un código único, eterno, poderoso, indestructible: El de una profunda AMISTAD!

  • Los niños lo ven, los niños lo hacen, demos el ejemplo

    Publicado el 7 07UTC julio 07UTC 2009 admin 3 comentarios

  • Las escuelan Matan la creatividad Infantil?

    Publicado el 30 30UTC junio 30UTC 2009 admin Sin comentarios aún ...

     

  • Niños al ultimo ritmo

    Publicado el 19 19UTC junio 19UTC 2009 admin Sin comentarios aún ...

  • Mamá, jugar me hace bien

    Publicado el 15 15UTC mayo 15UTC 2009 admin 2 comentarios

    frtpor Esteban Levin

    Los niños nos enseñan ese misterioso espacio del no saber y de la curiosidad que causa su hacer- saber, en un destiempo que caracteriza la infancia. Primero se lanza a jugar, a crear, a inventar mundos imaginarios que por supuesto, él no sabía previamente que iba a inventar.

    En primer lugar, para que un niño pueda jugar y construir un saber – hacer, deberá haber constituido su imagen corporal.
    Esta construcción, la realiza el pequeño a partir de la mirada y el cuerpo de la madre.
    La primera imagen del cuerpo de un niño (a partir de la cual podrá construir sus representaciones) es la imagen del cuerpo del Otro.
    El primer saber- hacer de un niño se construye a partir que lo infantil que, el otro materno le dona a través de los primeros juegos donde el niño encuentra sus espejos de referencia.
    A partir de allí, de estas primeras inscripciones, el niño va construyendo su existencia, haciendo de su producción un espejo que le permite por un lado reconocerse, al mismo tiempo que por otro, se desconoce.
    Inquietante paradoja que nos permite comprender la infancia en las escenas mismas que lo van estructurando.

    Siempre me llamó la atención que cuando un niño se lanza a jugar en la escena, nadie le enseña cómo y de qué manera jugar. Si el niño sabe jugar nadie le habrá enseñado a hacerlo, pues en la raíz de esta puesta en escena, el niño desconoce lo que allí está produciendo. Es ese desconocimiento el que causa el conocimiento, un niño juega a desconocerse como él y a conocerse desde el otro que él (paradójicamente) representa.

    Es el desconocimiento el que funda el conocimiento del niño y la infancia.
    Por ejemplo, si el niño jugando, construyendo ficciones y artificios, se transforma en Batman, en policía o en ladrón, desde esos personajes el niño puede jugar “sin darse cuenta” sus secretos, lo que no se explica (como por ejemplo la muerte) sus miedos, la violencia, la agresividad, la ambivalencia, el amor, la sexualidad.
    Justamente puede hacerlo “porque es de jugando”, es “de mentira”, no es desde él que lo juega, es desde el otro. Al crear los personajes, el niño construye su mascarada donde se pone en escena, donde juega el secreto oculto de ser otro para producirse él, en ese hacer significante.
    Haciéndose otro, él puede jugar lo que le pasa sin arriesgarse a perder su lugar, su posición y de este modo puede construir su infancia y aprender, jugando.

    El niño, si se lo permitimos, es un inventor, inventa imágenes, cuentos, aventuras, letras, palabras, frases, números, personajes que, sin darse cuenta lo inventan a él. Esas imágenes, se transformarán en representaciones. Estas verdaderas producciones, lo crean a él, al crearlas.
    El niño comenzará a pensar, a representar lo que le pasa a él y lo que le pasa a las cosas, así podrá ir generando interrogantes, hipótesis y saberes sobre la realidad y lo escenifica a través del jugar.

    En ese universo infantil, lo que el niño al jugar crea y aprende, a su vez lo que crtv-crcer16ea y aprehende a él.

  • La edad de los porque..

    Publicado el 14 14UTC mayo 14UTC 2009 admin 1 comentario

    tv-crecer

  • Adopcion Parte 1

    Publicado el 2 02UTC mayo 02UTC 2009 admin Sin comentarios aún ...